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Defectos óseos causados por trauma

Todas las fracturas abiertas (donde un hueso roto perforó la piel) están contaminadas por la exposición al ambiente exterior, y cuanto más grave es la lesión de los tejidos blandos, mayor es el riesgo de infección, falta de unión/fracaso en la cicatrización y amputación.

Los objetivos del tratamiento quirúrgico son prevenir la infección, lograr la unión/cicatrización y restaurar la función, por ejemplo, un buen movimiento del hombro o la capacidad de caminar sin muletas.

En las fracturas cerradas o simples que requieren fijación interna de reducción abierta (ORIF, por sus siglas en inglés), existen comúnmente cuatro complicaciones principales, falta de unión/falta de cicatrización, refractura, falla del implante (es decir, falla de la estructura metálica, como placas o tornillos rotos o doblados) e infección. Las tasas de cada uno de estos dependen de la ubicación de la fractura, con algunas de las más altas reportadas en fracturas tibiales.

Una fractura por compresión se entiende como un colapso parcial del hueso en relación con una fractura. Los cuerpos de las vértebras son a menudo sitios de fracturas por compresión, pero otras fracturas óseas a menudo se comprimen, por ejemplo, fracturas de tibia (espinilla) y calcáneo (hueso del talón).

Opciones de tratamiento
Cuando se trata quirúrgicamente una fractura, el cirujano a menudo intentará restaurar la anatomía normal. Por ejemplo, en una fractura de cóndilo de tibia (parte superior de la espinilla en la rodilla) donde se comprime la superficie articular de la articulación, el cirujano ‘levantará’ el hueso fracturado a su posición anatómica normal, restaurando así la superficie articular normal. Sin embargo, este procedimiento deja un defecto/agujero óseo debajo del hueso ‘levantado’. Para evitar una curación prolongada de la fractura, este defecto se rellena con un injerto óseo.

El injerto óseo normalmente se toma de la cresta ilíaca (borde de la pelvis) del propio paciente, lo que requiere un segundo procedimiento quirúrgico invasivo.

Como alternativa, CERAMENT® se puede utilizar para tratar fracturas de cóndilo tibial inyectándolo en el defecto óseo mediante una técnica mínimamente invasiva. Es importante destacar que el uso de CERAMENT significa que no hay necesidad de un segundo procedimiento quirúrgico.

En esta indicación, CERAMENT siempre debe usarse junto con una reparación/fijación interna o externa (es decir, trabajos de metal como placas, tornillos y clavos) para asegurarse de que la fractura esté estabilizada.